Póliza de seguros por descenso.
El Betis
recibirá en caso de bajar a Segunda 16 millones de euros por la póliza suscrita
en la temporada 11-12. Gran parte de la plantilla vería rebajada su ficha en
torno al 40%.
Aun siendo
el principal responsable de la debacle económica y deportiva que asuela al
Betis, José Antonio Bosch, hasta hace poco administrador judicial de la
entidad, sí fue hábil en algunas de las medidas que tomó para garantizar la
viabilidad de la misma.
Quizá por
simple previsión o por ser consciente de sus limitaciones y las de la gente que
lo rodeaba, tanto en el consejo de administración como en la mayoría de
profesionales que él contrató para el club, el que fuera también consejero de
la entidad e incluso padrino de la Fundación cuya creación él mismo pergeñó,
tomó fundamentalmente dos medidas que, de consumarse el descenso del Betis,
provocarían que la travesía por el desierto de la Segunda División, aun
desagradable y deshonrosa, no fuese al menos caótica para la entidad y
supusiese contar con un presupuesto de ingresos garante de un pronto retorno a
la élite.
No son
pioneros, ni mucho menos, Bosch ni el Betis, ya que la mayoría de clubes
profesionales de fútbol suscribieron una póliza de seguros para evitar que un
eventual descenso supusiese una catástrofe. Concretamente, el Betis lo firmó en
la temporada 11-12 y la prima fue de 2.460.000 euros las dos primeras campañas,
pasando ésta ya a sólo 600.000 euros. La cantidad que las aseguradoras deberían
pagar al club verdiblanco sería de 16 millones de euros, un dinero que vendría
a ser más de la mitad de su presupuesto de ingresos.
La otra
medida económica restrictiva tiene como damnificada a la plantilla, ya que la
mayoría de sus integrantes vería reducida su ficha en torno al 40%. Sólo los
futbolistas anteriores a la llegada de este consejo de administración que no
han renovado después (Rubén Castro sí aceptó la cláusula) están exentos de esta
medida; es decir, cobrarán lo que tuvieran firmado sin merma dineraria.
Aproximadamente,
de unos 13 millones de euros que el Betis debería pagar a Paulao, Perquis,
Jordi, Chica, Reyes, Xavi Torres, Nosa Igiebor, Nono, Matilla, Juanfran, Verdú,
Vadillo, Cedrick, Rubén Castro, Chuli, Braian Rodríguez y los cedidos Agra y
Andersen, pasaría a pagarles menos de 8 millones, un ahorro sustancial. Nacho y
Jorge Molina tiene contratos antiguos, igual que Salva Sevilla y Amaya, aunque
éstos finalizan el 30 de junio de este año. Adán y los cedidos Sara, Dídac,
N'Diaye, Juan Carlos y Leo Baptistao no tienen su continuidad garantizada la
próxima temporada.
Así las
cosas, en caso de ese descenso que nadie desea -y menos los futbolistas por
esta rebaja-, el presupuesto de ingresos del Betis para la temporada 14-15
podría rondar los 28 millones de euros, dos terceras partes del presente.
El mismo se
desglosaría en los 16 millones de cobrar la póliza del seguro suscrito, unos 7
millones de euros por los abonos (si se estima que esta cantidad baja algo
menos del 20%), unos 2,5 millones por derechos de televisión (en su último
curso en Segunda División cobró el Betis 2,3) y el resto, otros 3 millones,
aproximadamente, por derechos de competiciones y por ingresos atípicos como las
operaciones comerciales y la publicidad, que en la actualidad le reportan casi
8 millones de euros.
Son cifras
todas aproximadas, pero que dan una idea de que, aun en concurso de acreedores,
la viabilidad sería factible de consumarse el descenso y siempre que la vida en
Segunda fuese efímera.
Hay otra partida, el traspaso de futbolistas, que apenas
se contempla, pues salvo Vadillo ninguno tiene un valor estimable en el mercado
y, además, el puertorrealeño incluso perdería caché
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