Merrill Lynch:
"Preferimos la deuda de Portugal e Italia sobre España por el riesgo
Podemos".
Tras la tensión vivida hoy en el mercado por las elecciones
en Grecia, el banco americano recomienda evitar otros países con incertidumbre
política.
Ralf Preusser, director de análisis de crédito en Europa de
Bank of America Merrill Lynch, ha recomendado hoy a los inversores que tomen
posiciones en bonos de países de la periferia europea con bajo riesgo
electoral, ya que pueden ser los que mejor aprovechen la potencial intervención
del Banco Central Europeo (BCE) en el mercado de deuda pública.
En una rueda de prensa en Londres, Preusser indicó que lo
sucedido en Grecia, donde el posible adelanto de las elecciones ha generado un
desplome de su bolsa y un aumento de la prima de riesgo del Gobierno heleno por
el temor al ascenso político de la formación política Syriza, es un anticipo de
lo que puede suceder en otros países como España.
«El riesgo político ha regresado a escena con Grecia, por lo
que preferimos países que no presentan grandes posibilidades de vuelco
electoral el año próximo. Preferimos Portugal sobre España, e Italia sobre
España, para sortear el riesgo que puede suponer el incremento de apoyo a
Podemos», indicó Preusser.
Sus comentarios van en línea con otras recomendaciones de
bancos de inversión como JP Morgan y RBS ante la situación política en España.
Algunos analistas creen que Syriza y Podemos, si llegan al poder o pueden
influir en sus respectivos Parlamentos, relajarán la política fiscal y llevarán
a incrementos del déficit público, reabriendo el debate sobre la sostenibilidad
de la deuda en Grecia y España.
En su informe sobre las perspectivas para 2015 publicado
ayer, The Royal Bank of Scotland (RBS) indica que «la Eurozona está llena de
riesgos políticos. España parece, junto a Grecia, el país con mayor riesgo, por
las elecciones generales y los acontecimientos en Cataluña». Por ello, esta
entidad británica aconseja comprar bonos públicos italianos a diez años y
vender los españoles, ya que «el riesgo político eliminará el actual
diferencial de 18 puntos básicos [a favor de España]. Para el segundo semestre
de 2015, los bonos españoles podrían estar ya en línea con los italianos».
Bank of America Merrill Lynch, por su parte, recomienda
especialmente la adquisición de bonos italianos a dos y tres años ante la
expectativa de que el BCE se lance a comprar deuda soberana para animar la
economía europea. Según Ralf Preusser, «la potencial intervención del BCE
todavía no ha sido incorporada al precio de los bonos en el mercado. Somos
constructivos sobre una posible reducción adicional de los costes de
financiación en la periferia europea, pero es más seguro invertir en países sin
riesgo político».
Esta visión de Bank of America Merrill Lynch no es compartida
por Scott Thiel, director de inversiones en renta fija de la gestora de fondos
BlackRock. En un encuentro con periodistas en Londres, Thiel indicó que los
bonos públicos de los países europeos ya reflejan la expectativa de
intervención del BCE. A su juicio, el principal riesgo es que el BCE
«decepcione» a los inversores con el tamaño, plazos o características de su
programa de compra de esos activos, lo que llevaría a un aumento de las primas
de riesgo. Por ello, BlackRock prefiere invertir en deuda subordinada emitida
por los bancos de la periferia europea, antes que en la deuda pública de estos
países. La gestora ha recordado que los bonos españoles a diez años se han
revalorizado un 73% desde que el presidente del BCE, Mario Draghi, dijera en
verano de 2012 que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para
preservar el euro.
Los economistas de HSBC, por su parte, no han incluido la
política europea entre los diez riesgos principales para los mercados en 2015,
en un informe enviado hoy a los inversores. A su juicio, esta lista estaría
formada por la posibilidad de una recesión global; la extensión de la
fragilidad de la economía de la periferia europea al centro del continente; un
desplome del crecimiento en China; el desenlace de las reformas en varios
mercados emergentes; un prematuro aumento de tipos de interés por la Reserva
Federal; una decepción a los inversores por parte del BCE al no lanzarse a
comprar bonos soberanos; que Japón pase de la deflación a la hiperinflación;
una gran revalorización del dólar; un rebote al alza del precio del petróleo; y
la desaparición de la liquidez en algunos mercados.
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