El presidente de
Catalana Occidente indignado con Standars and Poors.
“Nosotros teníamos el rating en Standard & Poor’s y no
nos convencía cómo nos valoraban. Y nos dimos de baja”, dice Josep Maria Serra
Farré, presidente y máximo accionista de Catalana Occidente. “La gente nos
llamó valientes. A veces hay que ir contracorriente de las cosas que se
estilan. Nosotros podemos hacerlo”. Serra se siente “orgulloso” de ese espíritu
independiente que los ha convertido en “una rara avis” en el sector, la mayor aseguradora
independiente del mercado español, y también uno de los mayores grupos
empresariales familiares (y, más allá del plante a S&P, siguen calificados
por Moody’s y AM Best).
Serra Farré (1944) es poco dado a la visibilidad pública.
“No nos gustan los personalismos”, dice en plural, como siempre que se refiere
a la gestión de la empresa. “Somos más conocidos como empresa que como
personas, y eso es lo que nos interesa”, característica de una sólida cultura
empresarial basada en promocionar a “la gente de la casa, que siente los
colores”. Serra recuerda que durante años había un dicho en la compañía: “Para
tener porvenir en esta empresa, hay que nacer en Manresa”.
Y es que de Manresa
era el abuelo de la familia, Serra Sallent, que tenía una agencia de seguros.
El padre, Jesús Serra Santamans, se apoyó en gente de Manresa cuando quiso
montar su propio negocio, en Barcelona: primero la mutualidad Asepeyo, que
luego siguió su hermano cuando a él le salió la oportunidad de comprar
Occidente en Madrid; allí vivió Serra Farré desde los 8 a los 22 años.
Occidente “fue la clave de todo lo que sucedió después:
porque les engañaron, la empresa estaba quebrada, y mi padre tuvo que darle la
vuelta”. En ese proceso Serra Santamans modernizó la compañía, con “un espíritu
de independencia, de no tener que depender nunca de un banco”.
Después, en
1959, le salió la oportunidad de comprar Catalana, que había sido fundada en
1864 por familias de la burguesía catalana, y que estaba a punto de ser vendida
a unos italianos. “Mi padre apeló a la catalanidad para que se la vendieran a
él”.
Serra Farré entró en la compañía a finales de los sesenta,
después de estudiar Derecho y Empresariales. Allí estaba cuando su padre
instaló el primer ordenador en 1966; cuando apostó por invertir en Baqueira
Beret (otra rara avis en su sector: siempre ha dado beneficios); y cuando en
1971 inauguraron una gran sede en Sant Cugat, en unos terrenos por donde
entonces no pasaba ni la autopista. “Fue un lujo trabajar al lado de mi padre”,
dice Serra. Él cogió las riendas ejecutivas en los 80, iniciando un fuerte
crecimiento, orgánico y con adquisiciones. “El espíritu de independencia es lo
que nos ha mantenido en el tiempo, nos da ventajas, agilidad, como en la compra
de Plus Ultra: mientras otros se lo estudiaban, nosotros dijimos: ¡hecho!”.
En
diez años, Catalana Occidente se ha multiplicado por 7: “crecer es la manera de
ganar más dinero”. Controla Crédito y Caución y Atradius, segunda compañía
mundial de seguros de crédito.
Serra, que fue campeón de España universitario de esquí y es
“un mal jugador de golf”, asegura que “no tenemos cultura de empresa familiar.
Por circunstancias mi familia tiene un peso significativo en el capital” (y
algo más del 30% cotiza en bolsa). El grupo tiene consejero delegado y
directores generales. Y Hugo Serra Calderón, hijo del presidente, ya está en el
consejo.
“La estrategia familiar es que la siguiente generación sean
accionistas responsables”. Dice que es un presidente “que manda poco”´. Pero
suya es la insistencia de mantener el eslogan del “todo, todo y todo” que hace
veinte años que les identifica. Y no quiere a ningún “empleado imprescindible”,
que no sepa delegar ni trabajar en equipo, dice.
Catalana cumple este año 150 años: “Hemos pasado las mil y
una, y sin cambiar el nombre. Pero desde el primer día hemos tenido vocación de
vender en todas partes”, y dice firme que “no cambiaremos de marca: la palabra
catalán vende solvencia, seriedad”. Tampoco esconde que la situación política
le inquieta: “Los empresarios necesitamos tranquilidad”.
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