Comercio mundial:
¿existe potencial de crecimiento?
Tras 30 años de expansión sin precedentes, el comercio
mundial está experimentando un periodo de cambio radical, afectado por los
efectos adversos de la crisis.
Desde la crisis económica de 2008-2009, el ritmo de
crecimiento del comercio internacional se ha ido desacelerando lentamente,
afectado principalmente, por una caída sostenida en el crecimiento mundial. La
desaceleración estructural y temporal de las mayores economías emergentes es
especialmente perjudicial para el comercio mundial, cuyo desarrollo está
estrechamente vinculado con el auge en sus exportaciones ). Además de esto, hay un segundo factor
negativo de la crisis: la caída en la demanda de las materias primas. Entre las
principales economías emergentes, aquellas en las que el crecimiento de las
exportaciones mundiales fueron más fuertes a mediados de 2014 (Polonia,
Rumania, India, Filipinas), vendieron principalmente bienes manufacturados, y
no materias primas según Coface, empresa del sector de seguro de crédito.
El decepcionante comportamiento de las exportaciones de
un gran número de países coincide con un
aumento del proteccionismo,que está dificultando los intercambios comerciales.
Argentina, Rusia, e India introdujeron cada uno más de 250 medidas entre julio
de 2008 y julio de 2014, casi dos veces más que los Estados Unidos, Alemania,
Francia, Reino Unido e Italia. Rusia, en lo que respecta a las recientes
medidas adoptadas por su gobierno con el fin de prohibir las importaciones de
productos agroalimentarios desde la Unión Europea, se ha convertido en el país
más proteccionista.
Una tendencia global para incluir a los países emergentes en
la cadena de valor.
Los analistas de Cofeley consideran que la crisis en el
comercio mundial se han acentuado por la creciente importancia, desde la década
del 2000, de la internalización de los procesos de producción. Es precisamente
este canal el que ha causado que la crisis de 2008-2009 se extendiera rápidamente
al comercio mundial. El comercio de bienes intermedios, que está en el corazón
de las cadenas globales de valor (CGV), cayó en un 25% en 2009. Todavía
limitado (con la excepción de Asia), el comercio intrarregional no ha sido
capaz de compensar los efectos de la crisis, a pesar de la proliferación de
acuerdos para liberalizar el comercio. El comercio intrarregional, como
proporción total de las exportaciones, es todavía bajo en la mayoría de las
regiones emergentes: 11% en África, 20% en Latinoamérica, y 15% en los países
CEI (Comunidad de Estados Independientes).
Sin embargo, la aparente capacidad de recuperación de las
CGV a la crisis sugiere perspectivas favorables de crecimiento a medio plazo.
El margen de mejora parece considerable, gracias a una mayor integración de los
países emergentes en estas cadenas globales. Como ejemplo, este es el caso de
África. El aumento de la clase media asiática es probable que favorezca la
creación de empresas en África, donde los costes de producción (como en los sectores
textil y de de la confección) dependen en gran medida de los costes de mano de
obra.
Perspectivas: un crecimiento limitado pero menos volátil
Coface, sin embargo, esta anticipando una aceleración en el
crecimiento del comercio mundial de cerca del 5% en 2015, un nivel más alto que
el observado en los dos años anteriores.
"La caída del crecimiento potencial de las principales
economías desarrolladas y emergentes hace improbable que veamos un retorno a
los niveles previos a la crisis en el crecimiento del comercio internacional.
Sin embargo, una timida aceleración en el crecimiento y la continua
internacionalización de la cadena de valor sugieren que el crecimiento mundial
del comercio aumentará en 2015" explica Julien Marcilly, responsable de Riesgo
País en Coface.
Además de la tasa de crecimiento, la estructura del comercio
también experimentará algunos cambios. La expansión del sector servicios en las
economías avanzadas y emergentes es probable que conduzca a una expansión similar en el
comercio.
La velocidad de este proceso dependerá en gran medida de la velocidad
a la que se desarrolle la tecnología. Este desarrollo tiene una gran ventaja:
tendrá probablemente unas fluctuaciones menos marcadas en el comercio mundial,
dado que las variaciones en el sector servicios son generalmente menos
pronunciadas que en la industria.
Estas previsiones llevan a Coface a asumir que, en los
próximos años, el crecimiento en el comercio mundial será más modesto, pero
también menos volátil.
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