La reforma del sistema de pensiones debe elevar el fondo de reserva por encima del 20% del PIB
Es factible crear un sistema de pensiones público que genere prestaciones equilibradas, con ahorro e inversión en
una misma rueda, que permita que las generaciones futuras no paguen los
desbarajustes pasados. Una de las propuestas más novedosas es fortalecer el
fondo de reserva y que, a medio plazo, se sitúe por encima del
20% del PIB. También se deberían subir las cotizaciones
(por ejemplo, al 36%, lo que en un año reforzaría el fondo), e incentivar o
forzar el ahorro. Manuel Álvarez, director del Observatorio de Pensiones Caser y director de Particulares Vida y Pensiones de
Caser, lo
expresó en la presentación de su libro ‘Un
sistema de pensiones sostenible’, en el que
plantea su visión de modelo ideal de sistema y su viabilidad. Realizó la
presentación de la obra Juan Sitges , director de Comunicación de Caser, quien la enmarcó en
el trabajo que desarrolla el Observatorio de Pensiones Caser.
Desde el optimismo, el objetivo del autor plasmado en la obra es incluir elementos desapercibidos y puntos poco convencionales, novedosos. Considera que es responsabilidad del sector privado contribuir al debate de la viabilidad del sistema público con el crecimiento económico, el panorama financiero y las decisiones estratégicas, en un entorno crucial para el presente y futuro de nuestra sociedad. “Un sistema de pensiones con visión de décadas debe tener visión de futuro”, apuntó Manuel Álvarez, por lo que los horizontes razonables deben ser los de vida y contribuciones de los ciudadanos, y eso son 75 años. Por tanto, “hay que establecer equilibrios a 75 años vista”, que las pensiones no sean raquíticas sino razonables, pensando en las prestaciones de la gente de siguientes generaciones, “básico en la sostenibilidad”.
En Europa no hay un modelo único de bienestar y Bruselas tampoco indica uno determinado. Los modelos de Suecia y Holanda son interesantes. El modelo de España, latino, es el de tradicional falta de previsión a largo plazo, aunque es un éxito haber creado el fondo de reserva. Pero el nivel de pensiones causadas es muy elevado y los compromisos por activos en formación son muy grandes. Si hubiera en el contexto europeo en el futuro un modelo único sería el que propone en el libro: Un sistema de aportación definida con un algún elemento no financiero.
Manuel Álvarez cree que el contexto debe ser optimista y que el sostenimiento y el crecimiento económico y el bienestar son compatibles. Una parte del futuro pasa por un sistema con un fondo de reserva y un sistema privado fuertes, reforzando la previsión social complementaria.
Los 15 puntos que propone para reformar el sistema de pensiones son los siguientes:Calcular el coste del individuo de reposición bajo el sistema actual.Subir las cotizaciones hasta alcanzar el nivel de sostenibilidad.Cambiar el sistema urgentemente hacia uno que garantice el valor final de lo aportado a los trabajadores, cambiando a aportación definida no financiera.Revisar y simplificar los regímenes especiales dela Seguridad
Social. Garantizar
las pensiones mínimas.Imputar
gradualmente las cotizaciones íntegramente a los
empleados.Bajar la base de
cotización máxima a una cifra
razonable.Remitir a los cotizantes activos el valor final de sus
contribuciones sociales y su equivalente en
pensión.Calcular e
informar a los cotizantes de la
contribución óptima a un plan de pensiones
complementario.Reformar la previsión
social complementaria privada.Ofrecer
obligatoriamente en todas las empresas
con más de cinco empleados un plan de empleo.Revisar las pensiones causadas para no permitir excesos lacerantes entre prestaciones
y aportaciones.Mejorar los aspectos de
gestión y buen gobierno del fondo de reserva de la Seguridad
Social. Reformar la
contabilidad y la auditoría de cuentas
del sistema público de pensiones.Establecer limitaciones y cortafuegos presupuestarios.
Desde el optimismo, el objetivo del autor plasmado en la obra es incluir elementos desapercibidos y puntos poco convencionales, novedosos. Considera que es responsabilidad del sector privado contribuir al debate de la viabilidad del sistema público con el crecimiento económico, el panorama financiero y las decisiones estratégicas, en un entorno crucial para el presente y futuro de nuestra sociedad. “Un sistema de pensiones con visión de décadas debe tener visión de futuro”, apuntó Manuel Álvarez, por lo que los horizontes razonables deben ser los de vida y contribuciones de los ciudadanos, y eso son 75 años. Por tanto, “hay que establecer equilibrios a 75 años vista”, que las pensiones no sean raquíticas sino razonables, pensando en las prestaciones de la gente de siguientes generaciones, “básico en la sostenibilidad”.
En Europa no hay un modelo único de bienestar y Bruselas tampoco indica uno determinado. Los modelos de Suecia y Holanda son interesantes. El modelo de España, latino, es el de tradicional falta de previsión a largo plazo, aunque es un éxito haber creado el fondo de reserva. Pero el nivel de pensiones causadas es muy elevado y los compromisos por activos en formación son muy grandes. Si hubiera en el contexto europeo en el futuro un modelo único sería el que propone en el libro: Un sistema de aportación definida con un algún elemento no financiero.
Manuel Álvarez cree que el contexto debe ser optimista y que el sostenimiento y el crecimiento económico y el bienestar son compatibles. Una parte del futuro pasa por un sistema con un fondo de reserva y un sistema privado fuertes, reforzando la previsión social complementaria.
Los 15 puntos que propone para reformar el sistema de pensiones son los siguientes:Calcular el coste del individuo de reposición bajo el sistema actual.Subir las cotizaciones hasta alcanzar el nivel de sostenibilidad.Cambiar el sistema urgentemente hacia uno que garantice el valor final de lo aportado a los trabajadores, cambiando a aportación definida no financiera.Revisar y simplificar los regímenes especiales de
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