La industria de gran
consumo invierte en su adaptación logística
El área de actividad logística de las empresas de la
industria alimentaria está en permanente adaptación. Los cambios en las
exigencias del consumidor obligan a replantear constantemente el sistema de
suministro, adecuándolo a las cantidades y variedades de productos que
solicita. Ganar esa agilidad y flexibilidad en la logística permite unas
ventajas competitivas que se traducen en mayores ingresos con inferiores
costes, logrando ser más eficientes.
Así, según una reciente encuesta realizada por una conocida revista de empresas, un
82% de las empresas de producción en gran consumo realizan revisiones continuas
de su cadena de suministro, que implican reformas al menos de carácter leve.
Además, un 71% afirma que está llevando a cabo una transformación en su
logística durante el último año para adaptarse al nuevo ciclo económico.
Estos cambios implican en algunos casos importantes
inversiones en equipamiento, incluyendo nuevas instalaciones. Por ejemplo, en
el sector de alimentación destacan los proyectos de Virto, Entrepinares,
Tarradellas, Bimbo o Capsa; en el de bebidas, los de Damm o Coca-Cola Iberian
Partners; y en non-food, los de L'oreal o Laboratorios Maverick, por citar
algunas empresas.
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