La Policía reclama leyes más contundentes tras fracasar con
'El Rafita'.
La frustración que cunde entre los miembros de la Unión
Federal de Policía (UFP) al toparse con personas que desde la infancia se
dedican continuamente a delinquir, poseen cientos de antecedentes policiales y
continúan en la calle, les ha llevado a solicitar "un cambio legislativo y
una mayor contundencia a nivel penal".
"Confiamos en el cambio, por eso realizamos este
llamamiento, sabemos que en el borrador de reforma del Código Penal se halla
este tema y esperamos que no sea mera publicidad política y se aborde realmente
el problema, voy a decirlo, con la dureza que se merece", declara Serafín
Giraldo, miembro de la UFP.
Asimismo, Giraldo no duda en señalar al propio sistema
judicial como uno de los culpables de que delincuentes como 'El Rafita', uno de
los cuatro autores del asesinato de Sandra Palo, a quien llevaron a un
descampado en el que la violaron, atropellaron y quemaron tras rociarla con
gasolina, se burle de un sistema judicial permisivo y continúe aumentando su
trepidante historial delictivo.
"La justicia tiene parte de culpa en esta cuestión, los
jueces deben saber que estos individuos han destrozado familias y han violado a
personas inocentes", subraya Giraldo añadiendo que "deberían ajustar
la dureza de sus sentencias al caso y pensar en las víctimas, verdaderas
olvidadas de nuestro sistema jurídico-penal".
Profesionales del delito
En mayo de este mismo año se ha cumplido una década del
asesinato de Sandra Palo, considerado por el Ministerio Fiscal "uno de los
crímenes más desproporcionados, viles, inhumanos y sangrantes que
existen". A tres de sus cuatro asesinos, de 14 y 16 años en el momento del
suceso, se les aplicó la Ley del Menor, con penas de entre cuatro y ocho años
de internamiento y otros tres y cinco de libertad vigilada respectivamente.
Sin embargo, hace tiempo que están en la calle y lejos de
haberse reinsertado socialmente, "hacen del delito su medio de vida, son
depredadores sociales y viven de sus abusos a una sociedad que les soporta, a
la que continuamente atacan y no encuentra forma de defenderse", señalan
desde la Unión Federal de Policía.
"La justicia tiene parte de culpa en esta cuestión, los
jueces deben saber que han destrozado familias", señala Giraldo
Sin ir más lejos, Rafael Fernández García, alias 'El Rafita',
volvió a prisión tras ser detenido el pasado viernes en los caminos de acceso a
la Cañada Real Galiana, después de que los agentes de la Policía local de
Getafe (Madrid) le pillaran in fraganti cuando estaba tratando de quemar un
vehículo robado. Se encontraba en busca y captura desde octubre de 2011 y sobre
él pesaba además una orden de ingreso en prisión por un juzgado de Madrid.
"El Rafita es un delincuente que ni quiere ni desea ser
reinsertado socialmente y se burla de un sistema permisivo", denuncia la
UFP. Y es que lejos de dejar "limpio" su historial delictivo –tal y
como establece la Ley del Menor, que elimina los antecedentes- cada día añade
nuevos episodios "en una sociedad que soporta su inadaptación hasta con
vidas humanas".
Antes de junio de 2010, fecha en la que Rafael Fernández
García cumplió la pena de cuatro años de internamiento y tres de libertad
vigilada que le fue impuesta por el asesinato de Sandra Palo, 'El Rafita'
quebró esta medida tras ser detenido en 2009 acusado de un robo con fuerza en
Málaga. Desde que alcanzó la mayoría de edad la Policía le ha arrestado en 12
ocasiones y se le atribuyen un total de 13 delitos, la mayoría relacionados con
la sustracción de vehículos.
"El Rafita es un delincuente que no quiere ni desea ser
reinsertado socialmente", denuncia la UFP
Sin embargo, el caso de 'El Rafita' no deja de ser uno más.
En 2011, casi 100.000 de los 264.000 delincuentes detenidos entre enero y
noviembre en toda España tanto por cometer delitos como faltas, tenían dos o
más antecedentes. Muchos eran multirreincidentes con largos historiales a sus
espaldas y pocos ingresos en prisión. Además, ni siquiera los robos en casas o
comercios tuvieron respuesta penal: sólo el 5 por ciento de estos ladrones
terminó entre rejas.
"Frustración evidente"
"Valoramos nuestro trabajo pero sentimos frustración
con estos casos, profesionales del delito que delinquen una y otra vez, y que
una y otra vez son detenidos pero continúan en la calle", destaca Giraldo,
haciendo énfasis no sólo en el daño que causan "sino también en la
cantidad de recursos policiales que son necesarios para llevar a cabo su
detención". "La frustración es evidente", zanja.
"Pedimos mayor contundencia penal con
multirreincidentes, especialmente para delincuentes que comenten delitos contra
las personas", expresa Giraldo, subrayando por otra parte el hecho de que
nuestra Constitución obliga a reinsertar delincuentes y a reeducar a menores
transgresores.
"¿Por qué no podemos defendernos de estos individuos
que desean vivir al margen de las leyes básicas de convivencia?", se
pregunta la UFP
Pese a ello, desde la UFP plantean que en estos casos se
tenga en cuenta si es posible su adaptación a la sociedad y si realmente desean
ser adaptarse y cumplir con las normas básicas de convivencia. "La
sociedad ha intentado su resocialización pero ellos no lo han querido, ¿por qué
tenemos que soportar más víctimas? ¿Por qué no podemos defendernos de estos
individuos que desean vivir al margen de las leyes básicas de
convivencia?".
Protección para las víctimas
La Unión Federal de Policía, además de exigir leyes más
contundentes con los delincuentes reincidentes, no se olvida de las víctimas.
"Creemos que la sociedad está concienciada del peligro
que suponen estos individuos pero hace falta la concienciación política",
matiza Giraldo, incidiendo en que en España este tipo de delincuentes sólo va a
la cárcel en casos extremos y por tiempo definido.
"Quizá si nuestros legisladores y jueces fuesen más
realistas y pensaran que a quien debe proteger el derecho es a las víctimas
podría cambiar su actitud", sostiene el policía, quien por otra parte,
pone de manifiesto los logros cosechados: "Se ha conseguido mucho desde el
punto de vista de la investigación como la posibilidad de realizar bases de
datos de ADN que permiten identificar a delincuentes con mayor facilidad y
fiabilidad, pero en el terreno legislativo se piensa más en los derechos del
delincuente que en los de la víctima y no se pone remedio para evitar nuevas
víctimas".
"El Derecho debe proteger también a las víctimas,
grandes olvidadas, no a los delincuentes, grandes beneficiarios de un sistema
demasiado legalista", concluye.
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