El IESE, ESADE y el
Instituto de Empresa se encuentran entre las veinte mejores del mundo.
Si se quiere encontrar universidades de España en los
principales rankings internacionales hay que bajar mucho el dedo por la lista.
Sin embargo si lo que se pretende es ver qué puesto ocupan las escuelas de
negocios españolas a nivel mundial basta con quedarse en el cuarto. Esa es la
posición que ocupa el IESE en la calificación de 2013 del Financial Times, una
de las más, si no la más, prestigiosas del mundo. Justo debajo en el mismo
ranking se encuentra ESADE y en el puesto 14 el Instituto de Empresa (IE). En
resumen, 3 escuelas de negocios españolas entre las 20 mejores del mundo.
Y como las comparaciones siempre son odiosas, Iván
Bofarrull, de ESADE, se apresura a apuntar que no se pueden confrontar los
rankings universitarios con los de las escuelas de negocios “ya que son mundos
distintos y se miden parámetros diferentes”. Mientras en las clasificaciones de
universidades tiene un gran peso la investigación, en las de las estos centros
privados se tiene en cuentan los programas que ofrecen y la opinión de los
alumnos. “Para la de Financial Times se nos hace una serie de preguntas y luego
esos datos que ofrecemos se auditan. Eso supone alrededor del 40% de la
calificación final. El resto son encuestas a las personas que estudiaron tres
años antes sobre el desarrollo de su carrera profesional, su puesto de trabajo
actual, su salario y si están satisfechos de haber elegido el centro”, explica
Bofarrull.
Entre esos alumnos hay una gran parte de extranjeros que,
como reconoce Bofarrull, además de por los programas que ofrecen las escuelas
de negocios llegan a Madrid o Barcelona también “por el atractivo que ambas
ciudades tienen a escala internacional”. Una de las personas que se acercó a la
capital española para realizar un MBA en el Instituto de Empresa fue Julie
Frey, de padre francés y madre surafricana. “Elegí el IE por las críticas de
otros alumnos, porque estaba en el ranking de las 10 mejores escuelas de
negocios del mundo y por su estupenda localización en esta increíble ciudad”.
Competencia y flexibilidad
Las razones, según Bofarrull, para que las escuelas de
negocios españolas hayan obtenido prestigio internacional son varias. “Una de
ellas es que ya nacieron con vocación de excelencia. Además al ser privadas son
más flexibles y se adaptan con rapidez a los cambios con lo que se consigue ser
competitivas. De hecho, la competencia entre centros, que hace que se quiera
mejorar cada día, es otro de los factores que explican el éxito. A eso hay que
añadir que se ha ido creciendo a la par que grandes empresas españolas, como
pueden ser Banco Santander o Inditex, con las que existe una relación de
simbiosis”.
Esa relación con compañías y la agilidad para adaptarse a lo
que pide el mercado ayuda posteriormente a los alumnos, que pagan una
sustanciosa cantidad de dinero, a encontrar un trabajo. En el caso de Frey en
el departamento de estrategia corporativa de una gran multinacional. “A mí me
dio la capacidad de trabajar en grupo con compañeros de múltiples culturas y
con facilidades para los idiomas. También soy consciente de las perspectivas
globales que me proporcionó y de las ventajas a la hora de negociar en una
compañía internacional. Cuando dejé el IE me sentía muy bien preparada para
entrar en el mundo empresarial internacional”.
Aunque las escuelas de negocios tengan siempre una vista
puesta en lo que demanda el mercado, Bofarrull defiende que ese no debe ser el
camino que sigan las universidades en un futuro. “Tienen que evolucionar a un
modelo híbrido entre la educación por el bien de la educación y lo que demanda
el mercado. No puedes decir ahora sólo se va a estudia ingeniería, también
tienen que existir estudios de filosofía. Tiene que ser algo multidisciplinar,
que es a lo que las escuelas de negocios también vamos, porque nuestros alumnos
tienen que saber desenvolverse más allá de su torre de marfil”. En su opinión
la oportunidad para mejorar el prestigio internacional de las universidades
pasa por la especialización, “que intenten ser muy buenas en algo”. Receta a la
que añade un poco de agilidad para adaptarse más rápido
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