miércoles, 23 de febrero de 2011

LA POLEMICA HIPOTECA MULTIDIVISA

El yen japonés y el franco suizo han sido para muchos un buen refugio ante la crisis, pero también un verdadero fiasco para los que contrataron una hipoteca multidivisa. En sólo tres años, estas monedas se han revalorizado más del 30% y del 21%, respectivamente. Una hipoteca en yenes de 150.000 euros ahora costaría 216.371 euros pagarla de una vez.
Con el euribor al 5% y los tipos de interés al 4%, contratar una hipoteca multidivisa era francamente rentable hace poco más de tres años. Sin embargo, ahora con la tasa de referencia del BCE al 1% y de la del mercado hipotecario al 1,7% -ha llegado a estar al 1,2%-, las tornas han cambiado y mucho con motivo del tipo de cambio.
Precisamente éste es el principal riesgo que tiene la hipoteca multidivisa, siempre que los ingresos del que la contrata sean en una moneda como el euro. Y es que si no dispone de un seguro de cambio o si no ha cambiado en el momento preciso su deuda en moneda extranjera a euros –una opción que ofrecen estos productos-, el importe de la hipoteca puede dispararse considerablemente.

ACTIVOS REFUGIO
Los inversores han echado mano del yen japonés y del franco suizo, dos de las monedas más utilizadas en las hipotecas multidivisa, para refugiarse de los embates de la crisis financiera. Esto ha provocado que se hayan apreciado frente al euro y, por ende, encarecido las hipotecas multidivisas.
De hecho, a finales del 2007, un euro valía 1,653 francos suizos y hoy cotiza a niveles de 1,295, lo que supone una revalorización del 21,67% en poco más de tres años. Por su parte, el yen ha subido un 30,67% frente a la moneda única es este período, pasando de 163 a poco más de 113.
De este modo, una persona que hubiese solicitado al banco una hipoteca en francos suizos por importe de 150.000 euros, al tipo de cambio euro-franco suizo de 2007, tendría una deuda de poco más 248.000 francos. Con la cotización actual, este importe se ha convertido en 191.522 de euros. Es decir, ha crecido en 41.522 euros, lo que supone que el montante total es un 27,7% mayor al inicial.
Algo menos desahogado estará el que firmara su hipoteca en yenes, ya que los 150.000 euros, equivalentes a 24,45 millones de yenes hace tres años, ahora han aumentado en 66.371 euros. El importe ha crecido un 44%, hasta 216.371 euros. Si la hipoteca multidivisa se contrató en dólares, habrá crecido sólo un 6,7%, pasado a ser de 160.095 euros.

¿MAYOR REVALORIZACIÓN?
El franco suizo, que ha llegado a subir a 1,241 contra el euro, es una moneda muy ligada al oro, lo que podría reforzar su condición de valor refugio si los conflictos de los países árabes se agravan. También la crisis de deuda en la UEM puede seguir siendo favorable a su apreciación.
No obstante, como ya ha sucedido en otras ocasiones el banco central suizo no dudará en tomar cartas en el asunto vendiendo su divisa para preservar la competitividad de las exportaciones suizas. Ya en marzo de 2009 lo hizo para mantener estable el tipo de cambio entre 1,50 y 1,53.
Según comenta Francisco López Ollé, de XTB, para que el franco vaya a niveles más bajos, los indicadores macro en EE UU tendrían que mejorar, sin que esto suponga un lastre para China, y las tensiones de la deuda periférica calmarse. Bankinter estima que una solución a la crisis de deuda europea y la adopción de políticas más restrictivas por parte del BCE situarían el rango en 1,33-1,39 a lo largo de 2012.
El Euroyen llegó a cotizar a 169 en julio de 2008 y a 105 en agosto pasado, mostrando su carácter de moneda refugio en Asia. López Ollé asegura que la moneda nipona estaba muy debilitada por los movimientos de “carry trade” debido a los bajos tipos de interés en Japón, ahora en el 0,1%.
“Seguimos convencidos de que el yen será una divisa bajista a lo largo de 2011, entre otras razones porque el BoJ no va a permitir ninguna pérdida de competitividad apreciable en la economía nipona por razones de divisa”, creen en Bankinter.


EL FONDO DE MANIOBRA


Uno de los conceptos más utilizados y, a la vez, más sencillos de elaborar para evaluar la situación financiera de una empresa es el Fondo de Maniobra (también denominado Working Capital). El Fondo de Maniobra es una magnitud que nos indicará si una empresa dispone de los suficientes recursos para hacer frente a sus deudas más inmediatas. Es decir, nos puede indicar si una empresa es solvente o no.
Existen varias formas de definir su cálculo, aunque la más sencilla de entender o de recordar es aquella que establece que el Fondo de Maniobra es igual al Activo Corriente menos el Pasivo Corriente. Es decir, los activos más líquidos de una empresa (que se espera convertir en efectivo dentro del ejercicio económico) menos las deudas que tenemos que pagar durante el ejercicio económico. La diferencia entre estas dos partidas del Balance será el Fondo de Maniobra.
El Activo Corriente incluye las partidas de dinero y activos líquidos similares, activos inmovilizados que queremos vender, existencias, deudores comerciales a corto, etc., mientras que el Pasivo corriente incluye nuestras deudas a corto (tanto a proveedores, como bancos, suministros, etc.), provisiones a corto, etc.
El Fondo de Maniobra (salvo alguna excepción como las Entidades de Crédito o los grandes Hipermercados) deberá ser siempre positivo, puesto que es este caso el Fondo de Maniobra nos estaría indicando que la empresa tiene suficientes recursos económicos y financieros para hacer frente a sus pagos más inmediatos.
Si el Fondo de Maniobra fuera negativo nos señalaría que la empresa no tiene suficiente liquidez para poder hacer frente a sus pagos más inmediatos. Y por tanto, si en el momento actual (o en el momento en el que se realizó el Balance), una empresa no disponía de la liquidez necesaria para hacer frente a sus deudas, difícilmente ese empresa tendrá capacidad para endeudarse más, si, por ejemplo, nos quiere comprar a nosotros bienes o servicios y pagar a plazos.
Existen varias formas de obtener el Balance de una empresa y el balance será de una forma y otra dependiendo básicamente de qué tipo de empresa sea, aunque lo más cómodo y lo más sencillo es acudir a un especialista que te pueda proporcionar las cuentas anuales (y por tanto, el Balance) de cualquier empresa, independientemente de su tamaño, de su forma societaria, etc. como es el caso de Axesor, que nos puede proporcionar los Estados Financieros de cualquier empresa de una forma muy sencilla, y sin tener que investigar a qué registro hay que ir a solicitar la información.
Una vez que tengamos el Balance, calcular el Fondo de Maniobra es muy sencillo, como hemos visto: Activo Corriente – Pasivo Corriente. Sin embargo, hay que tener cuidado con el Fondo de Maniobra, puesto que un Fondo de Maniobra positivo no siempre es señal de buena salud. Obviamente, un Fondo de Maniobra positivo es (a priori) una buena señal, aunque es conveniente ir un poco más allá y analizar la composición del Activo Corriente, lo que nos dirá si el Fondo de Maniobra positivo es bueno o no.
Por ejemplo, una empresa puede tener un Activo Corriente de 1 millón de euros y un Pasivo Corriente de 500.000 euros. En principio, la empresa tendría un Fondo de Maniobra de medio millón de euros, lo cual estaría muy bien. Pero ahora si observamos el Balance más detenidamente comprobamos que:
Activos no corrientes mantenidos para la venta: 500.000
Existencias: 400.000
Deudores comerciales y otras cuentas a cobrar: 50.000
Inversiones financieras a corto plazo: 25.000
Efectivo y otros activos líquidos equivalentes: 25.000
Es decir, que la mayor parte del Activo Corriente lo forman activos no corrientes mantenidos para la venta (es decir, activos inmovilizados que esperan vender este año) y existencias. ¿Y qué pasaría si la empresa no es capaz de vender esos activos inmovilizados y no es capaz de vender sus existencias? Pues que resultaría que con 100.000 euros la empresa tendría que hacer frente a sus deudas de 500.000 euros. Y eso sin tener en cuenta que puede que no todos sus clientes le paguen.
Por tanto, la situación más deseable es que las partidas del activo más líquidas (deudores, inversiones y efectivo) sean (aproximadamente) iguales al Pasivo Corriente. De esta forma, si las ventas se ven reducidas no afectaría en demasía a su liquidez. Obviamente, lo normal es que las existencias se vendan y que los activos inmovilizados puedan también venderse, pero cuanto menos nos fiemos de una empresa, más requeriremos que los activos líquidos formen la mayor parte del Activo Corriente.
De esta forma, un Fondo de Maniobra positivo donde su composición se centra principalmente en activos líquidos será mejor que un Fondo de Maniobra donde la mayor aportación la realicen las existencias o los activos no corrientes que se pretenden vender.
Naturalmente, se podrían realizar un análisis más profundo del Fondo de Maniobra a través de las ventas previstas, las ventas realizadas en el pasado, qué inmovilizados se pretenden vender, las tasas de morosidad, etc., pero estos análisis ya requieren tener unos conocimientos mayores, y en este caso lo mejor es acudir a especialistas que analicen pormenorizadamente todos los estados financieros de la empresa en cuestión.